miércoles, 19 de agosto de 2015

¿Cuánto cuesta Señor?

¿Cuánto cuesta Señor?

 Mayo 31
ELI Artista Visual      Mayo es un mes muy simbólico para mí. Pudiera pensar, en aquel mayo en el que éramos novios y toda la ciudad se vestía de lila, blanco y rosado, la Av. Lara era una hilera de apamates en flor, y nosotros caminábamos viéndolos y asombrándonos de su belleza, las tardes azules o los sábados lluviosos, y nosotros caminando, después del cine club, leyendo juntos a Camus o a cualquier poeta maldito, y yo embelesada por tus ojos grandes y tus pestañas negras y abundantes, la manera en cómo te dolía el dolor ajeno, todo lo que sabías y habías leído, me parecía increíble, era novia de un poeta, no lo podía creer, me enamoré de ti, sé que nos enamoramos.
Hoy sonrío al rememorar estos días felices y de muchas lecturas, besos (siempre me encantaron tus labios carnosos), encuentros y anhelos compartidos, jugábamos, veíamos muchas películas y compartíamos con nuestros amigos, a veces, escribíamos juntos, hasta formamos un grupo de escritores y artistas plásticos, logramos una publicación conjunta, hermosa época de compañerismo y complicidad, como si tuviésemos una vida aparte del mundo. En la universidad, me gradué primero que tú, ya había una diferencia entre tus días y los míos, comencé a llenarme de trabajo y a pujar para que te graduaras pronto y consiguieras empleo, desde allí, ingenua y sutilmente, comenzó nuestra gran diferencia, nos conformamos con el amor, con compartir las ideas y cosas comunes, pero cada quien se quedó con su propia visión de futuro, sin compartirla con el otro, no hubo puesta de cartas en la mesa, o quizás yo no me atreví a poner las mías. Tenía miedo, no sabía ser yo misma.
Acostumbrada a complacer a los demás, me resultaba imposible ser sincera respecto a mí misma. No había, en mi interior, un lugar seguro al cual recurrir, el temor a ser rechazada, malquerida, no aceptada era superior a mi dureza de carácter, a mi energía desbordada, a mi corazón herido e iracundo. Agazapada en mi interior había una niña rechazada, necesitando amor y aprobación, a falta de eso, construí uno de mis recursos más preciados: la actuación. Actuaba para los demás, actuaba para mí misma, me ajustaba a la gente para que me aceptaran, me ajustaba a los grupos, mentía constante y descaradamente (se contraen mis músculos al escribirlo), me avergüenza reconocerlo, simplemente actuaba, y cuando quería recurrir a lo que verdaderamente sentía o quería, a lo que me parecía, sólo me conseguía una cantidad de vestuarios usados, hechos a las otras medidas, y no sabía lo que realmente me gustaba, me frustraba, me enfurecía, porque no conseguía mi propio traje o no sabía cuál era el que yo quería.
Mi inteligencia de supervivencia, el miedo al rechazo, la inseguridad sobre mis capacidades, el miedo en general, me impelía a actuar en complacencia a los demás, incluso, en el fondo, deseaba complacer a mis padres, a quienes aparentemente me rebelaba y rechazaba. Incluso a ellos, a quienes quise conquistar con mis encantos cuando pequeña, a quienes intenté me amaran y no sólo se preocuparan por mí, por lo que irían a sufrir si algo me pasaba, por todo lo que se habían sacrificado por mí, incluso ante ellos intenté seguir actuando, sin conseguir aplausos, sólo sentía su descontento por mis elecciones, por mi inmadurez y mi falta de capacidades financieras, para vivir con éxito en el mundo. Como cualquier lector lo pudo prever, me compré todos los boletos de esa rifa, y por supuesto, ME-LA-GANÉEEEEEEE
     Ya no sé qué tiene que ver mayo con esta lluvia que sale de mis ojos, con este picor en la garganta y con el dolor, punzante y penetrante, que siento el centro del pecho. Dolor y contracción muscular, eso me resume a veces, hoy camino en medio de él, a través de esa historia y recojo pedazos bellos, buenos, agradables, felices, los quiero recoger para reconstruir lo que he sido y lo que seré, camino en presente continuo por esta historia mía, para reconocerme, para no ser lástima y ayayay, para no seguir reclamando afuera lo que no consigo dentro de mí, para encontrarme con ese Amor que me creó, con esa Marinés que fue creada a su imagen y semejanza, a la cual escogió, no por sus talentos, sino por su disposición y deseos de compartir el Amor que, gratuitamente, se le ha entregado.

lunes, 17 de agosto de 2015

¿Cómo quiero ser cuando sea grande?

¿Cómo quiero ser cuando sea grande?
Mayo 29
“Soy de ese tipo de personas que no acaba de comprender las cosas hasta que las pone por escrito.” Haruki Murakami, Tokio Blues
¿Puedo jugar un poco a ser Dios? (jeje) Creadora, hacer eso que me dijo un amiguito la otra vez, sanar mi historia, inventar cosas que me hicieron falta, sanar desde la creación, perdonar desde allí, lo que a veces resulta difícil reconciliar en la cotidianeidad. Una mujer que sea más segura y emprendedora, más suave y piadosa, con una fe más firme, la que deseo ser, en la que me deseo transformar, ocuparme de mi para servir a los demás, tener un proyecto propio el cual otras personas o las circunstancias adversas no lo puedan estropear.
Algunas veces recuerdo a mi comadre, ella que se dedicó a desarrollar su talento artístico, me dijo una vez: ¿qué estás esperando comadrita, que pase al extraordinario? Tienes mucho talento y no lo ves. Lloro escribiendo estas líneas, lloro porque a veces siento que lo sigo postergando, que me sigo traicionando, que estoy esperando… ¿qué estás esperando? Tengo miedo a lo que no conozco, a lo inseguro. Mi cuerpo me dice que algo de lo que estoy haciendo, o como lo estoy haciendo no está bien. De nuevo el dolor en el centro de la espalda, entre las escápulas, de nuevo la astenia y el cansancio, el cuerpo hablando, y yo, ¿qué estoy haciendo?
Eso me impulsa a escribir, que para mí es una forma de contactarme conmigo y no con mis autoexigencias. Sí, me sucede a diario, casi todo en lo que pienso son tareas pendientes, compromisos o cosas que creo-que-debería-hacer, es un patrón dañino que deseo desinstalar porque me impide disfrutar, descansar, o hasta incluso escribir. Y mi cuerpo está resentido de tanto exigirle, de tanto pedirle que haga esto, que sea así, que se porte bien, … y en cuanto se instala en este tipo de rutina, de nuevo habla, rapidito grita: - No quieres hacer las cosas porque hay que hacerlas, noooooooo!!!! Y me duele la columna, y el cuerpo se pone en huelga, y no desea dar más. Qué bueno que ahora reconozco las señales, también tengo algunos recursos a la mano para bregar con el afuera y el adentro de manera diferente a lo antes hecho.
A veces escribo esto y creo que estoy de nuevo como al principio, pero respiro, releo y corrijo, y me digo: - Nada de fatalismo y de autocompasión, no señorita, no señor. Nada de estar criticando afuera y esperando que los demás cambien para comenzar a ser tú, nada de eso, usted es capaz de echarle pichón, si lo ha hecho con lo que no le gustaba, con lo que no le correspondía, por qué no con lo que te gusta. ¿Acaso le temes, al fracaso? ¿Cuán duro puede ser fracasar? ¿Qué puedes perder? Ya nada más con escribir y vencer ese temor a seguir y desarrollar tu talento, con eso ya será suficiente, verlo así, luego Dios se encargará de hacer lo que resta con eso, confía, por favor, confía y no dejes que el miedo sea tu propio saboteador, Dios ayúdame a persistir.
La relación entre mis dolencias y lo que hago, y sobre todo, con qué actitud lo hago, es impresionante, además del dolor en la espalda, está la acidez y el querer comer de más, a deshoras, dulces y chucherías que me causan acidez, malestares, sobre todo acidez, ese fuego que recorre todo mi tubo digestivo y no me deja en paz, así es mi cuerpo de sabio, hace hablar en mi verdadero yo, denuncia lo que hago en contra de mi fuero interno, lo que no hago desde el corazón y la convicción, si ha de ser ofrecimiento al Señor que sea cierto y desde el corazón, desde la verdad, y no desde la pose y la imposición. Dios me quiere libre, por eso inscribió en mi corazón sus leyes, para que me fuesen gratas y no impuestas. Ay Señor, cuánto miedo me da esa libertad. Cuanto miedo me da!!!!!
Vengo a ti esta mañana lluviosa a presentarte esta confesión de miedos, temores y limitaciones, vengo a ofrecerte este don que tú mismo me has dado, vengo a decirte que deseo confiar en mí como tú lo haces, vengo ante ti porque te reconozco mi creador, mi salvador y mi conductor, confío en que acompañes este tecleado, este sueño, este proyecto. Ayúdame hoy a confiar en Ti y mí misma.

viernes, 14 de agosto de 2015

¿Qué no hice esta vez?

¿Qué no hice esta vez?

Mayo 22

Hoy no sé cómo empezar ni qué escribir. Sólo me gustaría compartir lo que bulle en mi cabecita en estos días. Muchas cosas qué hacer, no sólo eso, nuevas formas de hacer cosas nuevas, aquí vamos, con Eligio a mi lado, y queriendo que haya comunicación, respeto y comprensión. Creo, que si ganamos más de esto en nuestro matrimonio, el aspecto económico queda por debajo, muy por debajo (jeje, que no lo lea él). Después de darle vuelta a muchas cosas, y posterior a una reunión entre los tres, Leonel asomó varias opciones de emprendimiento, y luego nos dijo, si están dispuestos a cocinar, yo les puedo conseguir que sean proveedores de desayunos y almuerzos para los talleres y eventos que tengamos en la empresa, para mi sorpresa, Eligio dijo Sí… ¿en serio? Sí, a pesar de la escasez que nos rodea y la promesa de grandes colas por hacer, se consiguió que con la venta de su cupo electrónico en dólares, tuviésemos un pequeño capital para empezar. Gloria a Dios!!

¿Qué no hice esta vez? ¿Qué fue lo distinto? Una de las primeras cosas que hice fue informarle, sin encolerizarme que nos habíamos comido todos los ahorritos que teníamos. Luego, no salí en volandas a pedir un crédito, un préstamo, me quedé ahí, un poco presionando y esperando. Mi Dios, y ocurrió el milagro, y no salió a decir que él no tenía nada qué hacer y que quería seguir haciendo lo mismo y morir de tedio (eso último se lo puse yo, jajaj). Creo que se están viendo los frutos de más de 1 año de terapia, y muchos más de oraciones de tantos que nos aman.

Aunque no estoy muy convencida de cocinar y hacer colas para comprar, es nuestro primer paso en común, incluso habló de que haríamos un curso de cocina, yupieeee!!! Las circunstancias del entorno son un poco adversas (pelúas), pero nuestra forma de abordar juntos las cosas económicas prácticamente se me había olvidado. Ay Señor, te doy gracias por esta nueva empresa, y también por cuidar de mi corazón y mi lengua, sé que eres Tú actuando en nosotros, en nuestra disposición de hacernos uno contigo.

Hoy agradezco este cansancio, y el haberme dado cuenta de que mis energías son muchas y las puedo utilizar en diversas cosas, por ejemplo, en iniciar este diario que pronto podré compartir con quienes me deseen leer.

miércoles, 12 de agosto de 2015

¿Y quién contiene a esta niña herida?

¿Y quién contiene a esta niña herida?

Mayo 20


Mi mamá se ha endurecido, así me lo ha dicho, “ya no le paro”, sé que eso no es cierto, su rostro se contrae en un gesto de amargura, y sigue comiendo, todito hasta el final, mientras que quien vejó, ofendió y humilló se levantó de la mesa, airado y muy dolido por nuestra pretendida indiferencia ante su dolor, dejando su plato casi a la mitad. Los corazones allí presentes reaccionaron ante la injusticia, aunque sabemos que tiene miedo, eso no le da derecho a escupir a quienes le han cuidado de manera solícita, a desatar esa manera de manipular nuestra voluntad para hacernos sentir “culpables”, nos hace pagar toda su furia interior, su corazón no ha conocido el amor, ni siquiera el amor de Dios. Atesora miedo, rencores, venganza, rabia, quizás porque nunca fue atendido, fue abandonado y no amado, y yo te pregunto Señor: ¿este dolor tiene cura? ¿Cuánto daño ha hecho en nombre de este dolor disfrazado de furia? Hoy oro por él, aunque me provoca irme lejos y dejarlo solo, me asombra que siga necesitando de su amor y su reconocimiento.

¿Qué ha cambiado? Hoy le pedí que me escuchara, que me mirara a los ojos, y le argumenté con buen tono de voz lo que le quería decir. No lloré delante de él, ni exploté, solo callé y mirando hacia otro lado, le pregunté a Jesús: ¿qué hago? Lo que me provoca es proferir y despotricar, ayuda celestial, silencio y atención a lo que pasaba afuera. Ya no soy más aquella hija que se deshace, movida por la culpa, en explicaciones y disculpas, él no tiene razón, estará viejito y asustado, pero no le asiste ni la justicia ni la razón. Eso ya no tiene poder sobre mí, aunque me lastime, no tiene poder sobre mí.

Pero también cambió mi actitud respecto de mi madre, quien sí vió mis lágrimas, pero en modo alguno se tuvo que enfrentar con la furia de mi niña abandonada y no querida. Le pedí asistencia al Señor, y Él actuó en mi corazón, cuando ella quiso explicarme: -"Yo no he abandonado a su suerte, me decía, más bien lo he cuidado". De mi sólo salió: - No tienes que explicarme de lo que yo he sido testigo, sé cuánto lo cuidas y lo atiendes, incluso más que a ti. Mi madre ha sido víctima de 2 furias, la de mi padre, y luego, la mía, que al sentirme sola, no querida y no aceptada, también prorrumpía en disonancias e improperios, que a ella en primer término no le correspondían.

La forma de abordarlo, fue evidentemente distinta, porque en el carro cuando rompí a llorar como una niña pequeña y Eligio, no sabía qué hacer, me dijo: “- Esta vez lo hiciste muy bien, ni lloraste, ni agrediste, mantuviste la compostura ante él, luego me extrañó verte llorar". Yupie, hurra, aunque estoy mamada (como mango de hilacha) darme cuenta de que mi niña, ya no es salvajita, hay una parte de ella que se siente amada, aunque todavía escapen silenciosas lágrimas cuando su papá no la sepa querer, ni le importe un rábano su vida, sólo importa él, y lamentablemente, mi mamá como coraza y protección, también ha entrado en la ronda de egoísmo. Bueno… ahí vamos, pidiendo fuercitas con la oración, recursos con la terapia y drenando con esta bendición que significa la escritura para mí.
Hoy ha sido un día muy buenoooooo, me voy a darle gracias a Dios, y mañana Dios mediante sigo.